El transporte público y los obesos.

Desde principios de este mes he dejado de desplazarme en mi coche para ir al trabajo y he optado por la opción del transporte público por varias razones: eficiencia temporal y económica (me evito atascos y además me pagan el transporte), respeto al medio (no contaminar), posibilidad de observar los comportamientos y características antropométricas de los humanos y realizar algo de actividad física durante el trayecto.

Pues bien, en menos de dieciséis días de mirar a mis congéneres, he llegado a la conclusión de que cada vez hay más obesos y seguirá aumentando si no se adoptan hábitos de vida saludables y se incorporan profesionales sanitarios cualificados en nutrición humana y dietética, es decir dietistas-nutricionistas, en la sanidad pública. El estudio Aladino (2013) ya nos indicaba que casi un 45 % de la población infantil en España padece obesidad o sobrepeso, y según los datos manejados en el estudio ELOIN sigue la tendencia alcista en la Comunidad de Madrid, al igual que en el resto de España y toda Europa.

Pues bien, me he encontrado con escenarios tristes como el siguiente….. Hay personas obesas que se sientan solas en el transporte público porque ocupan más espacio que el asiento diseñado, impidiendo que otras personas puedan hacerlo al quedar el espacio/s contiguos ocupados por su exceso de volumen. Esto genera malestar y rechazo hacia la persona obesa a la que se le suele mirar con recelo. No se le ve como un enfermo, sino como un glotón que encima te quita el sitio. Hace una semana un familiar viajó en AVE a Barcelona. Al subir en Atocha me envió un watsapp: ” apenas tengo sitio, tengo al lado a un obeso 😟 “. Una hora más tarde recibí otro: ” Se ha bajado en Zaragoza, ya puedo moverme, qué agobio he pasado… 😰”.  En breve me desplazaré en avión, me temo que ocurrirá lo mismo. Los servicios públicos de transporte no están adaptados a la epidemia de la obesidad. Y el malestar de los no-obesos también se irá extendiendo en la medida que sus derechos se vean perjudicados. La decisión reciente en Reino Unido de no operar a fumadores y obesos si no hacen un esfuerzo previo, creo que va en esa línea.

El otro hecho destacable que he constatado personalmente es que las personas cada vez se mueven menos. Nadie o casi nadie sube y baja escaleras. Si tiene disponible escaleras mecánicas o un ascensor para qué molestarse. Os animo a esta observación. Esto es otro problema que contribuye al sobrepeso y la obesidad pues la reducción de actividad física es muy notable en todas las actividades de la vida diaria. Lo de las escaleras es sólo un ejemplo. ¿ En qué grupo estás tú?. ¿ En el de excéntricos con paso enérgico, subida y bajada de escaleras con garbo, carrera para no perder el tren, ejercicio físico, alimentación saludable y energía positiva o en el del rebaño empujado por la corriente de la rutina, permanentemente asolado por el cansancio, arrastrando su vida además de los pies y sus kilos de más, incapaz de tomar las riendas de su vida?. Reflexiona al respecto.


Por último, no quiero pasar por alto los desayunos exprés, a base de bollería industrial, café marca ” la cometa ” y, por supuesto, de pie en el puestecillo de los pasillos del metro o cercanías tras esperar una cola que a mí se me antoja más larga cada día. Fruta cero y dieta equilibrada cero desde primera hora de la mañana. Miedo me da pensar en el resto del día. Hay que hacer algo desde las instituciones más allá de los desayunos saludables en los coles.


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Feliz día !!

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LAS CHUCHES

Las chuches, esos dulces pegajosos que tanto agradan a nuestros pequeños y también, por qué no decirlo, a los más mayores ……..

Hala!!, y no será por variedad....

Hala!!, y no será por variedad….

¿QUÉ SON?

Se trata de productos alimenticios formados por una pasta elaborada mayoritariamente con azúcar y que ha sido aromatizada y coloreada mediante el uso de numerosos aditivos. Son muy populares, para algunos casi adictivas…., y se comercializan con formas, tamaños, colores y envases muy diversos.

Lo más característico de las chucherías es su ínfimo valor nutricional. Se componen en un 80% de hidratos de carbono o azúcares, la mayoría de ellos sencillos tipo sacarosa, fructosa, glucosa y maltosa, que son los menos interesantes desde un punto de vista nutricional; el resto de hidratos desempeñan una función gelificante, como pectinas, gelatinas, almidones y goma arábiga. El contenido en el resto de nutrientes, grasas y proteína, es poco relevante; y otro tanto ocurre con los micronutrientes: las vitaminas y los minerales.

Dulces e hipercalóricos corazones azules...

Dulces e hipercalóricos corazones azules y un poco rojos también, pero no es sangre.

ELABORACIÓN

Su elaboración es simple. La mezcla se consigue con grandes cantidades de azúcares -azúcar, jarabe de glucosa, glucosa, dextrosa, jarabe de caramelo y otros-, que suponen más del 50% del peso de las chucherías. Se añaden los aditivos -aromas, acidulantes, gelificantes y colorantes- y ya está. En el caso de las chucherías tipo nube contienen además proteínas lácteas que garantizan la textura esponjosa. Si en lugar de estar cubiertas de azúcar, son brillantes, como los regalices, se emplean aceites y ceras que les dan ese brillo. Toda esta masa se diluye en una cantidad determinada de agua que proporcionará la densidad deseada al producto.

¿Quién no se ha comido una nube?

¿Quién no se ha comido una nube?

VALOR NUTRICIONAL

Cómo he señalado anteriormente el valor nutricional es ínfimo por no decir que destacan por lo negativo. Aportan muchísimas Kilocalorías, casi 400 Kcal/100 grs. Su altísimo contenido en azúcar provoca, si su consumo es habitual, caries, obesidad y malos hábitos alimentarios. Mejor consumirlas sólo de vez en cuando y en pequeñas cantidades. No digo prohibirlas porque suele generar el efecto de deseo y es peor. Es el tipo de alimento al que le va bien aquello de… ” lo que no mata engorda “.

Los diferentes aromas le proporcionan olor, los acidulantes potencian el sabor y sirven como conservantes, los gelificantes permiten las curiosas formas, los colorantes hacen su conocida labor y gelatina, aceites y ceras dan consistencia al producto y lo hacen más atractivo a la vista con sus brillos arrebatadores. La mezcla se introduce en los moldes y se deja reposar hasta que la gelatina enfría y se obtenga este producto dulce, con la forma deseada, de textura gomosa y pegajosa.

CUIDADO CON SU CONSUMO!!

Ya hemos aprendido que las chuches tienen un gran poder energético: aportan desde 335 hasta 380 calorías cada cien gramos. Si a todo esto se añade que es un producto que contiene innumerables aditivos en su mayoría artificiales, y que la mayoría de los fabricantes siguen usando colorantes azoicos, poco convenientes para los niños (puede afectar a su actividad y atención), la conclusión solo puede ser una: las chucherías no aportan nada bueno a nuestra dieta y pueden convertirla en peor y en menos saludable, por lo que no deben convertirse en producto habitual de consumo.

LAS CHUCHES SALEN CARAS EN TODOS LOS SENTIDOS

En contra de lo que a veces se piensa, las chucherías no son baratas: cuestan de 7 hasta 11 euros el kilo, e incluso hay una, la que se reclama ecológica, que sale a casi 29 euros el kilo. La mayoría de verduras y frutas, e incluso muchos pescados y productos cárnicos cuestan menos que la más barata de estas chucherías.

Ositos, ositos, ositos....

Ositos, ositos, ositos…., rojos, naranjas, transparentes, verdes y amarillitos.

CONTROL SANITARIO

El Reglamento de la U.E. 1333/2008 regula el uso de colorantes azoicos y deben estar indicados sus efectos en el etiquetado nutricional, aquí os los muestro y os invito a la reflexión de si sabéis lo que están comiendo vuestros peques cuando van a por chuches o se las compráis, sin envasar y sin etiquetado nutricional.

Los 6 colorantes azoicos incluidos en el reglamento 1333/2008 de la Unión Europea son:

  1. E-102 Tartracina.
  2. E-104 Amarillo de quinoleina.
  3. E-110 Amarillo anaranjado.
  4. E-122 Carmoisina.
  5. E-124 Rojo cochinilla A.
  6. E-129 Rojo allura AC….

Además el Reglamento obliga a indicar la siguiente información: ” Puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños.”

Feliz semana,

Gª Santos